MI RECUERDO
En mi lectura de fin de semana, presté atención al número de página por la que iba leyendo, y resulta que aquella numeración me recordó a mi madre. Si ella me leyera, diría que es una superstición fabulosa a la cual debo prestar toda la atención, anotarlo e ir corriendo a una quiniela, para jugarlo. Porque sí. Así fue toda mi niñez. Íbamos caminando, y si de casualidad el paso de dos autos con números iguales por una casa con los mismos dígitos se daba, me pedía que lo memorizara y así al regreso, ir con 20 pesos a jugarlos. De hecho me sorprende que le haya dado resultado. ¿Cuestión de suerte?